RESUMEN Y GRABACIÓN DE LA CHARLA DE GONZALO NÚÑEZ-LAGOS SOBRE LAS AVES NOCTURNAS DE LA SIERRA

  

Enlace a la grabación

Esta noche salimos por la Rampa de la Sierra de Guadarrama

Por el Veinticuatro Aniversario de Entorno Escorial tuvimos la suerte de que Gonzalo Núñez-Lagos Laborda viniera a invitarnos a salir de noche. Como nos habíamos citado en la Casa de Cultura a las 18:30 había que hacer tiempo antes de que oscureciera, así que nos expuso el plan de la velada: conocer las Aves Nocturnas de la Rampa de la Sierra de Guadarrama. Porque no hay solo marcha en Malasaña…

Gonzalo nos invitó a conectar con la naturaleza que está al lado de nuestra casa, en este entorno privilegiado que tenemos, la Sierra de Guadarrama, abrir los oídos y los ojos y descubrir a unas cuantas especies de aves nocturnas con las que salir a dar un paseo al atardecer y, si se tercia, aguantar de marcha hasta la madrugada.

En la Sierra de Guadarrama podemos encontrar aves rapaces nocturnas (strigiformes) y chotacabras (caprimulgiformes).

Entre las rapaces nocturnas es muy abundante el Búho Real – con su gran tamaño y curiosas falsas orejas - y el Mochuelo – pequeño y rechoncho -. Ambas se pueden ver al atardecer con lo que es más fácil la identificación, siendo el primero de gran tamaño y de conocido “canto” mientras que el segundo es pequeño, pero tiene un vuelo característico, que Gonzalo describió como pelota de tenis flotante. Por desgracia, el aumento de la población de Búho Real – depredador de los pollos de lechuza - ha hecho que cada vez sea más difícil ver lechuzas en la Sierra, además de por la pérdida de lugares para anidar. Ya no las vemos saliendo de los campanarios al amanecer.

 

  

Si dejamos que oscurezca podremos escuchar, aunque es poco vocal, al Búho Chicho en los bosques de coníferas, aunque es difícil de ver; al Cárabo común, amante de los pinares de San Lorenzo y al que sí le gusta cantar, pero también es muy territorial y tiene mal carácter y al Autillo Europeo, el más diminuto de todos, unos 20 centímetros, gourmet de las salamanquesas y al que podemos oír entre marzo y septiembre, aunque es difícil verlo posado.  

 

 

Y sí ya le cogemos gusto a la noche y aprovechamos una buena luna llena, podemos ver al Chotacabras europeo y al Chotacabras cuellirrojo. Su curioso nombre deriva de sus hábitos alimenticios. Comen insectos con su boca enorme para lo que prefieren aquellos terrenos que les han limpiado previamente las cabras. De ahí que se pensaba que se alimentaban de la leche de éstas por la noche.

 

Una exposición muy interesante y divertida de la que disfrutaron las más de 150 personas que llenaron la sala y de la que os invitamos a ver el video que publicaremos próximamente.

 


 

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