En breve añadiremos el enlace a la grabación de la charla.
Los asistentes a la conferencia impartida por Juan Gallego Zamorano, biólogo, especialista en análisis de datos y miembro de Entorno Escorial, íbamos preparados para oír las peores noticias sobre la siguiente pandemia a la que nos tendremos que enfrentar de manera inminente. Sin embargo, todos salimos aliviados al saber que esta nueva amenaza está ahí, es grave pero no parece afectar a la especie humana de manera catastrófica, siempre que tomemos algunas medidas de higiene básicas y cocinemos aquellos productos derivados de las aves. Por lo menos, de momento.
Desde que este tipo de gripe se detectó por primera vez en el año 1997 se han detectada unos 1000 casos de personas afectadas de los que fallecieron aproximadamente el 50%. Pero eso es el pasado. Lo peor que tiene este tipo de gripe es su capacidad de mutación. Las dos subproteinas que lo componen pueden tener hasta 144 variaciones y no sabemos si alguna de esas variaciones puede llegar a afectarnos directamente.
La variante H5N1 es y ha sido la más preocupante por su letalidad, ya que produce no sólo los síntomas más comunes de una gripe sino también una encefalitis (inflamación del cerebro) en las aves lo que las lleva irremediablemente a la muerte. Y no solo a las aves, en noviembre del 2025 saltaba la noticia de la desaparición 50.000 ejemplares de elefantes marinos. ¿Podemos hacer algo contra ella? Sí, observar y contar aves es la manera en que podemos ayudar a la comunidad científica a detectar posibles brotes y tomar medidas para que tengan el menor impacto posible.
La EFSA (European Food Safety Authority) tiene un sistema de alerta temprana de gripe aviar Bird Flu Radar que se genera a través de modelos estadísticos. Los modelos se nutren de millones de datos sobre la localización de aves que los particulares suben a las múltiples aplicaciones que existen para este fin. Se ha conseguido que esas aplicaciones vuelquen sus datos en la web eurobirdportal.org y así alimentar el modelo que predice el riesgo de introducción y establecimiento de brotes de gripe aviar en aves silvestres. De momento es un modelo piloto, pero su éxito ha sido tal, que lo están utilizando la mayoría de las Administraciones Europeas para prevenir la entrada del virus y el proyecto se sigue financiando.
La charla fue amena y esperanzadora; Juan nos hizo ver la importancia de observar nuestro entorno, aunque nos parezca muy reducido, para contribuir a aportar datos a los estudios que ahora mismo organiza EFSA y que, en un medio-largo plazo, eviten el deterioro de ecosistemas y hagan posible que el virus no llegue a reproducirse de manera virulenta. Así que, a escoger una aplicación para el móvil, y a contar pajaritos – también para los analógicos militantes, SEO-Birdlife se ofrece a recoger los datos en papel.






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